Love in the air.

IMPORTANTE.

Tengo un nuevo fic, es de Simple Plan, bueno más bien de Pierre. La idea vino viendo Cuarto Milenio, no me digáis como, pero así fue. Espero que os guste y todo eso. http://everythingfeelsright.metroblog.com/introduccion-1

Capitulo 5.


Y ahí estaba yo, sentada delante de Tom esperando a que me dijera porque me había mentido. Ni si quiera se aun en que me ha mentido. Ha llegado y se ha sentado, no deja de mirarme, pero aún no ha abierto la boca para decirme nada.


-Tom, por favor, háblame ya.

 

- Es que te vas a enfadar y luego me vas a chillar.

 

- Joder Tom va.

 

- Vale, pero no me chilles luego he.

 

- Vale.


Miro a Tom, no dice nada, le veo con cara de estar pensado en cómo decírmelo. No tengo ni idea de que se trata. ¿En qué me ha podido mentir?


-¿Te acuerdas que te dije que estaba conociendo a alguien?

 

- Sí.

 

- Bueno, pues es mentira.

 

- Tom, ¿esa es la gran mentira?

 

- Sí.

 

- Oh dios, ¿Y por esto te iba a chillar y enfadarme?

 

- Sí.

 

- Eres tonto y no me conoces para nada.

 

- Es que, no quería que te enfadaras conmigo ni nada de eso.

 

- Tom, jamás me enfadaría contigo, te has vuelto muy importante para mí.

 


Me acerque a él y le abrace, hacía tiempo que no lo notaba tan cerca, le necesitaba, a mi lado.


-Lia, siento mucho no habértelo dicho antes.

 

- Tom, eso ahora da igual, pero, ¿Por qué me dijiste eso?

 

- Yo... Lia enserio…

 

- Tom, ¿Qué pasa?

 

- Que siento cosas…

 

- Como todo el mundo.

 

- No Lia, no ese tipo de cosas.

 

- ¿Entonces? Tom, no te entiendo.

 

- Creo que te quiero. – dice mientras me mira.


¿Qué me quiere? ¿Le quiero yo? Le quiero, si, le quiero. Me mira, con sus ojos marrones, esos ojos que me hacen sentir mil y un sentimientos dentro de mí. Le miro y le sonrió, ahora no sé qué más hacer. Me dijo que el beso había sido un error y ahora me dice que me quiere, sinceramente estoy un poco confundida.


Noto como se acerca a mí, no descaradamente, pero decidido. Sigue sonriendo y yo no puedo parar de mirarlo, se lo que va hacer ahora y la verdad es que no me importa, pero no quiero que mañana se olvide de mí.


Tengo su mano acariciando mi mejilla y la otra en mi cintura, ya estamos a escasos milímetros, puedo notar perfectamente su aliento entrando perfectamente en mi boca. Un simple roce de labios, noto como sonríe, no puedo esperar más y le beso, mis dedos se enredan en su pelo, me siento bien. Si ahora sé porque le necesitaba, le quiero.


Nos separamos y lo miro, tiene su preciosa sonrisa y me deja ver su precioso hoyuelo. Le sonrió y vuelve a besarme.


-No te vayas nunca Lia. – susurro en mi oído.

 

- Nunca Tom.


Así estuvimos toda la tarde, no hacía falta nada más, lo tenía a mi lado y con eso me bastaba. No sé cuánto tiempo estuvimos en el sofá sentados, pero cuando me quise dar cuenta las chicas entraban en casa riendo y haciendo tonterías como de normal.


-¿Interrumpimos algo? – pregunta Dayan.

 

- Nada cielo – le digo sonriendo.

 

-  Nosotros no íbamos – dice Tom.

 

- ¿A sí? ¿A dónde? - le digo sorprendida.

 

- A mi casa.


Le sonrió y asiento mientras me levanto del sofá y subo las escaleras con Dayan detrás. Entro dentro de mi habitación y me pongo lo primero que cojo del armario, sé que Dayan está sentada en mi cama y que me quiere decir algo, pero como siempre, antes de que ella me diga nada ya le estoy preguntando yo.


-Da cielo, ¿Qué quieres?


- ¿Estas con Tom?


- No.


- ¿Entonces que hacíais abrazados en el sofá?


-Han pasado cosas.


- ¿Qué cosas?


- Dayan ¿Qué pasa?


- Estar segura de que haces lo que de verdad quieres.


- Mira, parece mentira que me lo digas tú, sabes que si no quisiera irme con él no lo aria, no sé qué coño te pasa hoy.


- Solo quiero lo mejor para ti, ya has sufrido bastante.


- Gracias de verdad, te lo agradezco mucho, pero ahora quiero estar con Tom.


- Me has dicho que no estabais.


- Y no lo estamos, me ha besado y me ha dicho que me quiere – le susurro.


- ¿Qué dices? – dice acercándose a mí.


- Si…


- Ay dios Amelia, QUE TE HA DICHO QUE TE QUIERE.


-Pero quieres no chillar loca – digo tapándole la boca con la mano.


- Perdón, pero ahora coge todo lo que necesites y lárgate ya de aquí anda.


- Gracias amiga, tu sí que me quieres.


Salimos de la habitación riendo, llego al salón y Tom ya está de pie junto a la puerta. Me despido de las chicas y Adriana me susurra que use protección, ella siempre pensando en lo mismo. Tom se despide de las chicas con un “Adiós” y con la mano.


Llegamos al coche en silencio, Tom no deja de sonreír y me encanta que lo haga. No puedo dejar de mirarlo, sus ojos han cogido un brillo que antes no tenían, se le nota que está contento.


No tardamos mucho en llegar a su casa y como era de esperar, tampoco tardamos mucho en volver a salir. Se nos hacía pesado estar metidos en casa, otra vez.


Salimos por las afueras, nada de estar en el centro, la gente reconocería a Tom y no es que me importara, pero no me gustaría salir mañana en todas las portadas como la nueva novia roba fortunas como suelen etiquetarlas a todas.


Estuvimos hablando de todo un poco, sobre todo de lo que habíamos hecho los días pasados, en los que no habíamos hablado nada porque él quiso ignorarme.


-Tom.


-Dime pequeña.


- ¿Porque no me has cogido las llamadas estos días?


-Tenía miedo de que te enfadaras si te llegabas a enterar que no había ninguna chica.


- Otra vez con eso, sabes que no estoy enfadada, un poco molesta, para que mentirte.


- Siento no habértelo dicho, tenía miedo a que no sintieras lo mismo.


- Pues te equivocaste.


Se giró para mirarme y me dio un suave beso en los labios, con seguridad y sentimientos. Entrelazamos nuestros dedos y entramos a un pequeño bar a cenar.


No pedimos gran cosa, una hamburguesa con patatas fritas y unas cervezas, no solía beberlas mucho, puesto que su sabor no me agrada, pero de vez en cuando no me molesta.


-Lia, ¿te quedas esta noche conmigo? – me pregunta.


- Vale – le digo sonriendo.

Cenamos tranquilos, sin ninguna interrupción y con muchas risas. Me encanta estar con Tom, siempre sabe cómo hacerme reír, me siento muy bien con él. Es como que el resto del mundo no me importa, siento que estando con él lo tengo todo o casi todo, porque están las chicas, que básicamente son mi vida y no las cambiaría por nada del mundo.

 

Capitulo 4.

Hola hola, bueno siento no haber podido subir antes, pero he estado mala con gripe y para que mentiros, no tenia ningunas ganas. No es muy largo, pero mi imaginación ha quedado parada. Estoy súper liada con los exámenes finales y trabajos así que no sé cuando volveré a subir. También quería deciros que tengo que tengo el fic de Danny, de momento solo tiene doce capítulos, pero va en aumento. Muchas gracias por leer, las personas fantasmas que lo hacen. No os doy más la lata, así que leer pequeñas mariposas.

 

 

Llevamos toda la mañana en la playa, Tom parece un poco tenso, solo sé que mirarlo y preguntarle si está bien, pero siempre me dice que no me preocupe. Hay veces que pienso que no me lo quiere contar, porque desde la última vez que fui a su casa no es lo mismo.

 

Domingo por la mañana, Tom me ha llamado diciendo que me pasara por su casa que no tenía nada que hacer, que si me podía pasar por su casa. Desde el día ese tan raro que tuvimos los dos no había vuelto a ir. No tarde mucho en llegar. Toque al timbre y me abrió un Tom sin camiseta y con unos simples pantalones de chándal.

 

Le sonreí y el hizo lo mismo, entre dentro dándole un simple beso en la mejilla.

No hicimos nada especial, comimos juntos y nos pusimos a ver una película, Harry Potter y La Cámara Secreta, si, puede que sea la que más me guste.

 

No sé en qué momento paso, pero estábamos los dos sentados en el sofá demasiado cerca. Yo estaba sentada entre sus piernas mientras él me abrazaba por detrás. Tom me daba pequeños besos por el cuello mientras yo acariciaba sus manos, las tenía demasiado suaves. Sus labios seguían en mi cuello provocando miles de sensaciones.

 

Le miro, estamos muy cerca, pero ninguno da el paso. Me acerco despacio, mi nariz roza la suya, es un simple roce. Tom me coge la cara con sus grandes manos y se acerca a mí, sin prisas. Noto sus suaves labios sobre los míos, hacen presión. Noto su lengua jugando con la mía, no me opongo.

 

No paso nada más en su casa, simplemente unos besos que no se han vuelto a repetir. Tom me mira desde la orilla y me hace un gesto para que me acerque.

 

 

-Tom.

- Dime pequeña – dice mirándome.

- Empieza hacer frio – digo mientras le sonrió.

-Si la verdad.

 

 

Recogimos las cosas y nos montamos en el coche, estuvimos escuchando música todo el rato, se notaba que ya no era lo mismo, las cosas ya no eran como los primeros días. Me molestaba, me molestaba mucho que nos besáramos y todo cambiara.

 

Entre nosotros todo estaba tenso, había veces que las conversaciones fluían bien, como hoy en la playa, pero había otras que era mejor el silencio.

 

El trayecto hasta mi casa se me hizo eterno, ninguno hablaba y cuando intentaba establecer una conversación con él, me respondía con monosílabos.

 

Estaciono el coche enfrente de la casa, me baje del coche y recogí lo que me había llevado, Tom salió detrás mía y me acompaño hasta la puerta, no era completamente de noche, pero poco faltaba.

 

 

-Lia, tengo que contarte algo.

-Claro, dime.

-Estoy conociendo a una chica.

- Ah, eso… eso es perfecto Tom.

- Solo quería que lo supieras, porque lo que paso la otra vez en mi casa, no volverá a pasar.

- Vale, perfecto.

 

 

Se despidió con un beso en la mejilla y un nos veremos pronto. No entiendo porque me molesta tanto que este conociendo a una chica, no tenemos nada, simplemente una buena amistad.

 

 

Tres días después.

 

 

Hace tres días que no sé nada de Tom, no me llama y cuando intento saber como esta, no me contesta las llamadas ni los mensajes. Estos días he estado mas con las chicas, Iker se pasa la mayor parte de su tiempo trabajando y nosotras estamos de vacaciones.

 

Es lunes por la mañana y como a casi todo el mundo, los lunes me deprimen. Me siento en el sofá con la bolsa de patatas y pongo la tele, como de normal, la tele es una mierda así que cojo el USB y lo meto en la tele, veo las películas que hay y pongo “Las Crónicas de Narnia. El Viajero Del Alba” creo que después de Harry Potter es la saga que más me gusta.

 

Es un mundo paralelo, un mundo donde muchos niños y no tan niños les encantarían ir. Siempre he pensado que de verdad existe un mundo así, pero somos unos ilusos que no llegamos a creer verdaderamente en él y por eso mismo aun no lo hemos visto.

 

La película acaba de empezar, me acomodo en el sofá y me pongo a verla. Mitad de película y mí móvil ha sonado siete veces ya, siempre es Tom. Llamarme rencorosa, pero le estoy pagando con la misma moneda.

 

La película está terminando, al final he optado por apagar el móvil, puesto que no dejaba de sonar y siempre era Tom. No puedo resistirlo y cojo el móvil para encenderlo. Suena la típica música del principio que tienen todos los móviles y veo demasiadas llamadas de Tom y algún que otro mensaje. Opto por mirarlos.

 

 

“Pequeña necesito hablar contigo.

Tom.”

“No sé porque no respondes al mensaje, ni porque no me coges las llamadas.

Te necesito.

Tom.”

“Estoy arto de que me ignores, se que hice mal al no cogerte las llamadas.

Lo siento joder.

Tom”

“Que sepas que estoy camino de tu casa.

Esto no se va a quedar así.

Tom”

Camino de mi casa, perfecto. El mensaje ha sido recibido hace tres minutos, eso quiere decir que en menos de cinco minutos lo tendré pegado al timbre de mi casa.

 

El plan de ignorarlo por fin daba resultado, pero me jode demasiado que tenga que hacer todo eso para que me hable.

 

Me levanto del sofá, miro si todo está recogido y veo alguna patata que se me ha caído, la cojo y voy a la cocina, la tiro en la basura y cojo un vaso de agua.

 

Me estoy empezando a poner nerviosa muy nerviosa. No me puedo sentar, porque no tardo ni cinco segundo en levantarme. Cada milésima de segundo miro hacia la puerta, se que si no le abro no entrara, pero es como una necesidad.

 

El timbre suena, como había dicho ni cinco minutos. Voy hacia la puerta decidida, pero tengo los nervios a flor de piel. Me miro en el espejo que tenemos en la entrada, desastrosa, el mejor look que hay para un lunes.

 

Abro la puerta y hay esta él, como siempre, perfecto. Ya no puedo pensar en el de otra forma, es de gilipollas pensar que realmente podría tener algo con Tom. Le sonrió y le hago un gesto para que pase.

 

Cierro la puerta cuando lo veo entrando al salón, se sienta en el sofá y me mira. Sé que no me va a gustar lo que me va a decir, su mirada me lo dice todo.

 

 

-Lia, tengo que contarte una cosa.

- Tom, ¿Qué pasa?

- Te he mentido.

Capitulo 3.

 

Estoy nerviosa. Ciertamente no sé porque lo estoy, ya he comido con él. ¿Qué malo podría pasa? Nada.

 

Aún era pronto, pero la habitación no estaba muy habitable que se diga, podía divisar algún que otro pantalón por el suelo y algunas camisetas tiradas por el medio. Si, se puede decir que no soy muy organizada.

 

Cuando la habitación está un poco decente, ya no se ve nada por el suelo vamos, cojo el paquete de tabaco y salgo al pequeño balcón que tiene la habitación del hotel. Me senté en una de las sillas del balcón y me puse a fumar.

 

Cuando estaba en España me gustaba salir al balcón a fumar y poder ver a la gente pasar por la calle con miles de preocupaciones y estresados, sin embargo ahora estaba yo en Londres con un sola preocupación.

 

Tom.

 

Es tontería preocuparse, pero nunca imagine que llegaría a Londres y la primera noche conocería a mi ídolo.

 

Cuando me dijeron de venir a Londres lo primero que dije fue que no, sería dejar toda mi vida para poder volver a empezar y como aquel que dice, ahora mismo lo tenía todo. Novio, estaba trabajando, si también estudiaba pero trabajaba por las tardes en el bar de mi tía. No es que me pagara muy bien, pero tenía para poder ayudar a mi abuela y para algún que otro capricho.

 

También le estuve dando vueltas al tema de la Universidad, todas empezaron el año pasado, yo preferí tomarme un año relajante, estuve en un curso de fotografía, creo que esa también es una de las razones por las que mi padre me echo de casa.

 

Sé que nunca fui una hija ejemplar, el hecho de tener modales con las personas que no me caen bien no se me da muy bien que digamos. Mi madre nunca decía nada cuando mi padre se ponía de esa manera con los estudios, se podría decir que lo que decía mi padre en casa iba a misa. Pero como ya he dicho antes no soy una hija ejemplar y no le solía hacer mucho caso.

 

Me acuerdo de una vez que me dijo que no me iba dejar ir a una fiesta con las chicas, era el cumpleaños de Dayan, se podría decir que es como mi alma gemela, la conocí antes que a todas y desde que entre en el instituto hemos estado juntas. Bueno que me desvió del tema, mi padre no me dejaba ir a su fiesta de cumpleaños y como siempre acabe yéndome gritando un Que te dé por culo“ puede que también sea una de las razones.

 

Mi abuela me acogió en su casa como siempre hacia cuando mi padre me cerraba la puerta con llave para que no entrara en casa después de salir por la noche sin su consentimiento. No voy a decir que mi vida ha sido una mierda, porque sería mentir, todo lo relacionado con mis padres es una mierda, lo demás no.

 

Mi abuela es de esas personas que sabes que siempre las vas a tener hay, estén en este mundo o no, eso es lo que sentía con ella, para mí era la persona más especial de mi vida, la que siempre estaba conmigo, la que más me ha ayudado.

 

Después de pensar todo eso venían las chicas, gracias a ellas sigo con mi vida, me hacen reír y me han hecho llorar, puedo decir y con mucha certeza que el 99% de lo bueno que hay en mi vida son ellas. Son con las que mejor me siento, con las que podría pasarme una vida entera.

 

Luego esta Iker, no es que sea un mejor amigo, puesto que no tengo de eso, pero siempre esta hay cuando se le necesita, es una bellísima persona y me encanta que este con Adriana.

 

Mira otra vez a la calle, el cigarro se ha consumido sin ni si quiera darle más de dos caladas. Odio que pase eso. Paso de encenderme otro y entro del de la habitación, sigo viendo la tele hasta que veo que se acerca la hora en la que me ha dicho Tom que iba a venir.

 

Los nervios vuelven a aparecer, no sé qué me pasa. Tampoco sé porque le he dicho de venir, puede que sea mi ídolo, pero no lo conozco de nada y yo soy tan lista que a todos los desconocidos los invito a que vengan a mi habitación de hotel. Vale, eso ha sonado muy porno.

 

Miro otra vez la habitación por si se me ha olvidado recoger algo, nada por el suelo. Entro dentro del baño para mirar si está recogido, todo perfecto. Creo que nunca he tenido mi cuarto tan recogido y limpio. Normal, aquí me lo limpian. Suelto una pequeña risilla después de ese pensamiento.

 

Me miro al espejo, la verdad es que tengo cara de estar fastidiada, no sé cómo me he puesto mala, pero me da igual, no tengo más ganas de pensar.

 

Me tumbo en la cama y cojo el móvil para poner algo de música, después de pasar casi media lista de reproducción me decido por Allstar Weekend, no es que los haya escuchado mucho, pero me gustan como suenan.

 

No sé cuánto tiempo ha pasado, pero la música ha cambiado y ahora está sonando Jessie J y llaman a la puerta. Noto como los nervios que se habían ido vuelven.

Ahora es cuando me sale la vena fan, mi cuerpo por dentro esta imperativo. ¡VOY A COMER CON MI IDOLO TOM FLETCHER! Me levanto de la cama y me apoyo en la pared, creo que si no hiciera eso me caería al suelo redonda.

 

Llego a la puerta y respiro varias veces para tranquilizarme, la abro despacio pero sin pausa, cuando mira hacia el frente puedo ver a un Tom sonriéndome. Le devuelvo la sonrisa y le hago un gesto para que pase. Cuando se haya a mi lado me da un beso en la mejilla y se mete dentro de la habitación.

 

Deja las bolsas con la comida encima de una pequeña mesa que se encuentra en una esquina de la habitación y se sienta en la cama.

 

 

-¿Cómo te encuentras? – pregunto.

- Mejor, creo.

- Pero, ¿Qué te pasa?

- No lo sé, me he levantado esta mañana no con muy buen estomago.

- ¿Y piensas que vas a comer eso? – pregunto mientras levantaba una ceja.

- Si.

- Ni hablar, ahora mismo te voy a llevar a comer algo para ese estomago – dijo levantándose.

- Ni se te ocurra. ¿Dónde piensas llevarme? Estás loco.

- Pues, pienso llevarte a mi casa y hacerte una comida que no te vaya a destrozar el estomago.

- No, ni hablar voy a ir a tu casa.

- ¿Y eso porque? – pregunto mirándome un tanto serio.

- Porque no Tom.

- ¿Tienes algún problema con mi casa?

- Pero que dices. Nunca he ido. Como voy a tener un problema con tu casa.

- No sé, como no quieres venir.

 

 

No me gustaba nada el rumbo que estaba tomando esta conversación, no era plan de empezar a enfadarse sin ni si quiera empezar nada. Me senté en la cama poniéndome unas zapatillas para ir con Tom, no tenía ganas de discutir y acabar mal.

 

 

-¿Qué haces? – me dice Tom.

- ¿No vamos a tu casa?

- ¿Ahora quieres ir? – pregunta mirándome.

- Tom enserio, vale ya.

- Vale, te espero abajo.

 

 

Y se va, no sé qué coño acaba de pasar pero me estoy poniendo de muy mala leche. Cuando termino de coger todo lo que tengo que llevarme salgo de la habitación pensando que hacer con Tom ahora cuando lo vea.

 

Veo a Tom esperándome en la puerta del hotel, salgo despacio y me situó a su lado.

 

 

-Siento lo que ha pasado ahí arriba – digo mirándolo.

- Tranquila, ahora lo hablamos en casa. – dice mientras me da un beso en la mejilla.

 

 

Nos montamos en su coche y no tardamos mucho en llegar a una zona donde todas las casas son iguales, me recuerdan a las del otro día cuando fuimos a ver casas, lo único que estas no eran blancas.

 

Me ha hecho un tipo de caldo, según él me va hacer bien en el estomago, aun no hemos hablado de lo que ha pasado en la habitación del hotel, pero tampoco es que tenga muchas ganas.

 

Levamos aun rato sentados en el sofá viendo la tele, nada en especial, pero creo que Tom esta igual o más nervioso que yo y por eso está haciendo tiempo con la tele.

 

-Lia.

- Dime – dije mientras me giraba.

- Quería pedirte perdón por lo de antes.

- Tom, no me tienes que pedir nada, he sido yo la que no quería venir.

- Ves, no entiendo porque no querías venir.

- Tom, eres mi ídolo joder, cualquiera quisiera estar aquí. – dije desesperándome.

- ¿Entones porque tu no?

- Uf, no lo sé.

- Amelia, no puedes no saberlo.

- ¿Amelia? – le mire, me parecía raro, desde que lo conocí siempre me había llamado Lia.

- Si, ¿Por qué es así como te llamas no? – pregunto con retintín.

- Si… - dije agachando la cabeza.

- Oh dios Lia, ¿Qué nos pasa hoy? Ayer todo funcionaba – dijo levantándose.

- No lo sé Tom, este día está empezando a dar mucho asco.

 

 

Me abrazo, mientras de mis ojos salía una lagrima. Era una discusión tonta, pero duele. Tom había hecho que le cogiera demasiado cariño y tan solo lo conocía personalmente desde ayer y que queréis que os diga, odio coger cariño tan rápido, porque luego vienen las decepciones.

 

Después de esa pequeña “discusión” me hizo prometer que nunca más íbamos a discutir por tonterías y la verdad me parecía perfecto.

 

 

·                    ·                    ·                    ·                    ·                    ·                    ·

Un mes después de ese día seguimos quedando, la amistad a crecido, ahora daría cualquier cosa para que no se fuera de mi vida, creo que ahora lo necesito igual que a las chicas.

 

Ya estamos en nuestra casa, los chicos han venido a cenar varios días, al principio las chicas e Iker fliparon cuando se enteraron de quien era el chico de las notas, Dayan se enfado por no haberle contado nada, pero como siempre no le duro ni cinco segundos.

 

Hace apenas diez minutos que Tom me ha mandado un mensaje diciendo que nos íbamos a la playa. Cuando sabe que voy a replicarle decide mandarme un mensaje para que así no le pueda decir que no.

 

Cojo un bolso que tengo para ir a la playa y meto mi toalla con la bandera de los Estados Unidos y el Ipod. Me meto en el baño y cojo un bikini que me encanta.

 

 

 

 

Mientras me pongo la ropa que me suelo poner para un día de playa en España.

 

 

 

 

Tom no tarda mucho en llegar y tocar al timbre, me despido de las chicas, Iker no está con ellas así que supongo que tiene que estar trabajando. Cosa que nosotras aun no hemos encontrado, trabajo.

 

Salgo de casa y veo el coche de Tom, me subo en este y le doy un beso en la majilla.

 

Me espera un buen día.

 

 

Capitulo 2.

Ocho y media de la mañana y ya estaba metida en la ducha, habíamos quedado a las nueve para ir a un barrio que por lo que me habían dicho que era más bien poco estaba muy bien.

No tarde mucho en salir me seque el pelo y me puse la ropa que había cogido. No hacía mucho calor así que cogí unos pantalones largos y unas camisetas que me encantaban como quedaban.

 

 

No tardamos mucho en salir del hotel, cogimos un taxi que nos dejo en una preciosa urbanización, no muy grande, pero lo bastante para que estuviéramos todos en la misma casa.

Estuvimos toda la mañana viendo casas, nos decidimos por una preciosa de tres plantas y de color blanco.

Dayan y yo nos fuimos a un Starbucks mientras los demás se iban hacia el hotel, entramos dentro y pedimos lo que queríamos. Estuvimos riendo mientras hablábamos del concierto del día anterior cuando un hombre de media edad se no acerco.

 

-¿Eres Amelia? – pregunto.

- Sí, soy yo.

- Me han dado esta nota para ti – dijo entregándome el papel.

- Perdone – dije – ¿me puede decir quién se lo ha dado?

- Un chico rubio, me ha dicho que venga y se la dé.

- ¿Pero no sabe quién es?

- No, me ha dicho que lea la nota, le conteste y me la de para que se la devuelva.

- Lia, mira haber que pone – dijo Dayan.

 

Cogí la nota y la abrí “Estuve esperando tu llamada. Espero que aceptes comer conmigo mañana.” Mire la nota y luego al hombre, seguía sonriendo mientras yo buscaba un bolígrafo en el bolso. Le iba a contestar y aceptar a cenar con él, así que le puse mi número diciéndole que me llamara y le di la nota al hombre.

 

-Tenga – dije entregándole la nota – dígale que me llame.

 

El hombre se fue y yo mire a Dayan.

 

-¿Qué? – le pregunte

- ¿Le has dado tu numero? – pregunto incrédula.

- Sí, quiero saber quién es esa persona que manda esas notas.

- Bueno tu veras que hacer.

 

Retomamos nuestro camino hacia el hotel, no podía dejar de darle vueltas al tema de las notas, así que decidí esperar a que me llamara.

Llegamos al hotel y me metí en mi habitación, decidí darme una ducha para poder relajarme.

Cogí lo necesario para esta y así lo hice, cantaba canciones sin sentido, bueno más bien eran inventadas, vamos que de cosecha propia. No tarde mucho en salir.

Cuando llegue al cuarto para vestirme mi teléfono sonó.

Desconocido. En otro lugar y en otra situación no lo hubiese cogido, pero tendría que ser el de las notas.

 

-¿Si? – pregunte.

- Hola – dijo una voz de hombre – creo que me diste tu teléfono hace un rato.

- Si, pero porque no sé quién eres y tengo demasiada curiosidad – dije un poco borde.

- Soy el de la otra noche.

- Si, eso dijiste en la primera nota, que por cierto aun no sé cómo sabias que iba a estar en el concierto de McFly.

- No lo sabía, te vi.

Su voz me sonaba pero no sabía de que, la he escuchado muchas veces porque me es familiar, pero no sé quién es.

 

-Quiero saber quién eres – dije en modo de orden.

- Si aceptas comer conmigo.

- Te puse que si en la nota.

- Pues entonces te espero en el Starbucks en el que estabas esta mañana ¿Dentro de media hora? – pregunto.

- Perfecto, ¿pero cómo se quién eres?

- Tranquila, yo te reconoceré.

Y colgó, así sin más. Me había dejado con la palabra en la boca, así que decidí vestirme y salir para encontrarme con aquel chico misterioso.

Me puse una camieta que amaba y unos pantalones cortos con las Vans negras.

 

 

Cogí lo necesaria, móvil, dinero y las gafas de sol y lo metí todo en el bolso, me lo coge este en el hombro y salí de la habitación. Le mande un mensaje a Bry para que no se preocupara y le dije que me iba a dar una vuelta, si le hubiese puesto que me iba con el chico de las notas creo que le hubiese dado algo.

Seguí andando hasta que entre dentro de aquel lugar al cual amaba, pedí lo de siempre y me senté en una mesa, tenía miedo todo hay que decirlo, no sabía si el chico era un sicópata o algo pero necesitaba saber quién era.

Entro un chico rubio, era muy mono, llevaba unas gafas, tenía la esperanza que se acercara a mí y se sentara enfrente, pero nada, se puso en la cola y pidió algo. Cuando me quise dar cuenta tenia al chico delante de mí sonriendo. Le devolví la sonrisa y se sentó.

 

-¿Tengo que suponer que tu eres el chico de las notas no? – pregunte.

- Supones bien – dijo mientras se quitaba las gafas.

 

Me quede muerta, estupefacta cuando vi quien era. TOM FLETCHER ESTABA SENTADO DELANTE DE MI.

Se puede decir que no sabía qué hacer ahora mismo, así que me gire y mira haber si había alguna cámara oculta o algo.

 

-¿Dónde está la cámara? – pregunte.

- ¿Qué cámara? – dijo algo extrañado.

- ¿Me estás diciendo que me has estado mandando notas así porque si?

- Si, la otra noche no me dijiste ni como te llamabas.

- La otra noche no sabía ni quien eras, así que estaba para decirte como me llamaba – dije riendo.

- No debes beber tanto. – dijo sonriendo.

- ¿Te puedo hacer una pregunta? – Asintió - ¿Por qué las notas?

- No sé, después de la otra noche no creía que te volviera a ver, pero fuiste al concierto y no podía dejar pasar esa oportunidad, me caíste bien y te tenía que conocer, así que empecé con las notas.

- Me diste miedo – dije sonriendo.

- ¿Por qué?

- Porque no conozco a nadie en Londres, no llevo aquí ni una semana y empezaste con las notitas, creía que eras un violador o algo - dije riéndome.

- Menudas ideas locas tienes – dijo soltando una carcajada.

- De locas nada, no se puede ir mandando notas por ahí sin decir quién eres – dije mirándole.

- Si te lo hubiese dicho no habrías venido.

- ¿Por qué piensas eso?

- ¿Enserio hubieras venido? – pregunto.

- No, pensaría que era broma.

- Pues ya esta – dijo sonriendo.

- Tom – este me miro - ¿podemos ir a comer? – le dije sonriendo.

- Claro, ¿italiano o chino? – pregunto.

- McDonal’s.

- ¿Enserio? – pregunto sorprendido.

- Si, no me gustan los restaurantes.

- Pues entonces perfecto, anda vamos.

 

Salimos del Starbucks y nos dirigimos al McDonal’s más cercano. Estuvimos comiendo entre risas y muchas preguntas por parte de los dos. Me pregunto cosas sobre las chicas y yo a él sobre los chicos, que aunque internet es una de las fuentes de más información nunca viene mal que uno de ellos mismo te lo cuente.

Sin darnos cuenta, ni prestando mucha atención al resto del mundo llegamos a mi hotel.

 

-Este es mi hotel – dije sonriéndole.

- ¿Vas a pasar todo el tiempo en este hotel? – pregunto extrañado.

- No, claro que no. Esta mañana hemos estado mirando casas.

- Y que, ¿ya la tenéis?

- Si, solo faltan algunos muebles que no venían con ella.

 

No tardamos mucho en despedirnos, me dijo que me llamaría, cosa que dudo, y se despidió con un beso en la mejilla.

Subí a mi habitación dando saltitos, no me había dado cuenta pero ya era de noche, así que decidí ponerme el pijama y dormirme.

Los rayos del sol daban contra mi cara, mierda me había olvidado de bajar la persiana. Me levante a duras penas y fui directa al baño, no me encontraba muy bien así que me metí en la ducha para relajarme, cuando salí empecé a vestirme, sencilla, no tenía muchas ganas de salir ni nada.

 

 

Cuando tuve el pelo seco me hice un moño y me senté en la cama a ver la tele. No tarde mucho en quedarme medio adormilada.

El sonido de mi móvil sonando me despertó del todo, mire la pantalla, número desconocido, lo cogí sin importarme mucho quien fuera.

 

-¿Si? – pregunte.

- ¿Lia? Soy Tom.

- Oh hola Tom. ¿Querías algo?

- Si, si nos podríamos ver hoy.

- No me encuentro muy bien la verdad, pero si quieres venir al hotel no hay problema.

- ¿A tus amigas no les importara?

- Créeme que si te ven estarán encantadas.

Escuche como se reía, tenía una risa preciosa y perfecta como él.

 

-Bueno, pues dime en que habitación estas y me paso a comer contigo.

- 430. ¿A comer?

- Si, hoy no tengo nada que hacer y como tú no te encuentras muy bien voy a llevarte comida.

- Pues que sea McDonal’s. – dije riendo.

- ¿Otra vez?

- Si, me encanta ¿vale?

- Perfecto, a la una estoy ahí.

- Perfecto.

- Un beso Lia.

Estuve toda la mañana en la habitación, las chicas se pasaron para saber donde estuve el día anterior, yo les conté todo lo que había pasado, lo de Tom, las notas, todo. También les dije que Tom vendría hoy así que ellas lo único que me dijeron era que tenía mucha suerte.

Ellas e Iker se iba a ver Londres, así que no estarían en todo el día.

Capitulo 1.

Estábamos subiendo al avión, la despedida con Aaron había sido un tanto extraña, de normal le hubiese dado un buen beso, pero tan solo le he abrazado, puede que sea porque me voy o simplemente porque no me veo capaz de besarle sabiendo lo que se. Creo que eso no lo había contado, bueno pues el verano pasado las chicas y yo planeamos ir de vacaciones a Ibiza, un semana para relajarnos después de todos los exámenes, Aaron no podía venir por su trabajo, así que nos fuimos sin él.

 

Cuando volvimos estaba un poco raro, pero me dijo que no le pasaba nada y yo confiaba en el, así que le hice caso.

 

Hacia unas semanas una chica vino diciendo que necesitaba contarme una cosa, que Aaron no me había contado nada y que ella se sentía culpable. Al parecer estuvieron casi todo el verano viéndose y él ni siquiera me lo había comentado, no le dije nada, simplemente lo dejamos, no quería discutir y irme estando enfadados, así todo era más fácil. Cuando se lo conté a las chicas la primera que salto fue Dayan, pero gracias adiós tenemos a nuestra querida Bry que hace que todas nos calmemos.

 

Estábamos sentadas en nuestros asientos, no me gusta viajar así que me puse mis auriculares y empezó a sonar Lies de McFly. No mire ni una sola vez por la ventana, aparte de darme miedo los aviones odio las alturas.

 

El viaje se me hizo eterno, solo podía pensar en bajar ya de ese cacharro volador o eso diría mi abuela. Después de recoger las maletas nos metimos en un taxi que nos llevo hasta nuestro Hotel. Si, no habíamos mirado casas, así que la primera semana viviríamos en un Hotel mientras buscáramos casa.

 

Teníamos reservadas tres habitaciones, yo dormiría sola, puesto que Adriana dormiría con Iker y Bry y Dayan juntas.

 

Entro dentro de la habitación, tiene dos camas, un baño y un pequeño balcón. Dejo la maleta de la ropa necesaria encima de la cama y la otra debajo de esta, cojo el neceser y lo dejo en el baño, este tiene una bañera y una ducha, la bañera tiene jacuzzi, creo que pasare varias noches metidas en esa bañera. Después de mirarlo todo salgo al balcón, desde el cual se ve el London Eye, creo que en la vida subiré en esa noria, demasiado alto sube. Cogí mi bolso y saque el paquete de tabaco, si acabaría matándome, pero voy a morir igual así que me da igual. Bry siempre me está echando la bronca por esto, pero creo que ya se ha cansado, lleva unos días que me ve y no me dice nada.

 

Tiro el humo de la ultima calada y me metro dentro de la habitación, cojo lo necesario y me meto en la ducha. No tardo mucho lo necesario.

Hemos pensado que podríamos salir, así que hoy iremos a hacernos con los alrededores y mañana iremos hacer cola a Wembley. Dentro de dos días cumpliríamos nuestro sueño.

Me puse un camiseta blanca con unos pantalones largos, me calce con mis vans rosas y me puse una chaquetita blanca con rayas rosas para que pegara con las vans.

 

 

Me deje suelta mi melena rubia, cogí una goma del pelo por si acaso me cansaba de tenerlo suelto. Cogí el bolso y salí de la habitación, por el pasillo me encontré con las demás y Iker.

 

Estuvimos cenando en un pequeño bar no muy lejos del Hotel, uno de los camareros nos dijo que había un local que estaba muy bien y no estaba muy lejos, así que decidimos acercarnos.

 

Cuando entramos no había mucha gente, así que no se estaba nada mal, había varios grupos de chicos y alguna que otra chica. Me fui directa a la barra para que me pusieran una buena copa, no iba a disfrutar de la noche si no me ponía un poco contentilla.

 

No sé cuantas copas bebí, tan solo sé que cuando me quise dar cuenta me estaba besando con un chico, no sabía quién era y sinceramente me daba igual, era guapo o eso creía, puesto que no le había visto la cara. No sé cuánto tiempo estuvimos así, lo último que recuerdo es llegar al hotel y estar como una cuba.

 

A la mañana siguiente me desperté con un dolor de cabeza insoportable, no me lo pensé dos veces y me metí directamente en la ducha, estuve pensado que había pasado esa noche, pero no me acordaba de nada, simplemente de besarme con un chico al cual no recuerdo, tan solo que era rubio.

 

No me calenté mucho la cabeza, me puse una camiseta blanca con unos pantalones cortos, me puse las vans negras. Cogí una goma del pelo y me hice un moño mal hecho, cogí las gafas y salí de la habitación.

 

 

Cogimos un taxi que nos llevo hasta Wembley. No estábamos de las primeras, pero no estaríamos muy lejos.

 

Solo faltaban don días y mis nervios estaban a flor de piel, no es que durmiéramos mucho durante esos días. Iker se ocupaba de ir al Hotel a traernos ropa limpia y cargar las cámaras que siempre se quedaban sin nada de batería.

 

Era sábado, el día del concierto. Los nervios se podían notar en toda la cola, pudimos ver alguna que otra cara conocía que habían venido de España a verles.

 

El día se pasó un poco lento, no veía el momento en que se abrieran las puertas y pudiéramos entrar para poder coger el mejor sitio.

 

Cuando me quise dar cuenta ya estábamos dentro y íbamos avanzando poco a poco, no sé cómo llegamos a la primera fila, solo sé que Bry estaba que se subía por las paredes y Dayan solo sabía que sonreír.

 

Estábamos en la parte de Tom, gracias a mí. No es que me gustara más que los demás ni nada por el estilo, simplemente me gustaba la energía que salía de el cuando estaba en el escenario.

 

Como era de normal acabe llorando como en todos sus conciertos. Tom no dejaba de mirar hacia donde nosotras estábamos, pero era imposible que se fijara en alguien, había demasiada gente, así que no le di mucha importancia.

 

El concierto fue una pasada, que digo una pasada, creo que no he ido a ningún concierto como ese, realmente grandioso y muy, muy sudoroso.

 

El concierto había terminado y la gente se iba yendo, nosotras nos esperamos un poco para n tener que ir unas pegadas con otras.

 

Se nos acerco un chico de esos de seguridad.

 

-¿Eres Amelia?me pregunto.

- Sí, soy yo.

- Me han dado esto para ti.

 

Me entrego un papel donde ponía Me gusto lo de la otra noche Xx.” Me quede mirando el papel con cara de tonta, cuando le di la vuelta había un numero escrito.

 

-Lia, ¿Qué es eso?pregunto  Adriana.

- No lo sé, dios pone que le gusto lo de la otra noche y un número de teléfono.

- Vas a llamar a ver quién es?pregunto Iker.

- No, como voy a llamar sin saber quién es.

- Tienes un admirador LiaGrito Dayan.

- Vale, pero no hace falta que se entere todo Londres dijo Bry.

 

Tenía interés por saber de quién era ese número, pero como siempre para unas cosas mucho y para otras tan poco, me da miedo llamar.

 

Llegamos al hotel y cada una se fue a su habitación, mañana seria un día movidito, puesto que íbamos a mirar casas.

Introducción.

No sé qué hago aquí, ni como me he dejado convencer por las otras tres. Voy de camino al aeropuerto, dentro de unas horas estaremos en Londres, a que os estaréis preguntado. Pues bueno, acabamos de acabar el Bachillerato y nos hemos matriculado en una universidad en Londres. Al principio la idea no me gustaba para nada, el hecho de ir a un país que no es el mío y donde no conozco a nadie.


Me encuentro en la entrada del aeropuerto con Aaron, mi novio, bueno ya no lo es, pero lo ha sido durante unos largos años. Le quiero, pero no tanto como para serle fiel durante los cuatro años de carrera. Derecho es la carrera que he cogido, no me preguntéis por que, simplemente llevo toda mi vida viendo series de policías y todo ese tipo de cosas y por alguna razón me gusta demasiado.


A por cierto, soy Amelia, Amelia Harris y soy de España, mis padres son ingleses, pero nunca antes he estado en Inglaterra. No me hablo con mi padre por el simple hecho de que no estaba de acuerdo con mi carrera y de la noche a la mañana me dijo que no me quería en su casa, he estado viviendo con mi abuela todo este tiempo, creo que irme a Londres es una forma de escapar de aquí. Soy rubia y tengo los ojos azules, más bien grisáceos. Tengo mucho carácter y me gusta hacer las cosas a mi manera, la gente que no me conoce puede pensar que soy un poco borde, me gusta salir de fiesta y divertirme. Odio a la gente que se cree superior a otras personas. No me callo nada, suelo decir las cosas a la cara, duelan o no, creo que eso puede ser un gran defecto, pero no sé cómo hacer para callármelo. Sobre la música, se podría decir que es la que hace que olvide todos los malos momentos y logra que pueda desconectar de la vida diaria. McFly, se podría decir que también vamos antes porque vamos a ir a verlos en Wembley. Un sueño para cualquier McFlyer o al menos es un sueño para nosotras cuatro.


Estamos a principios de Junio y las cuatro hemos decidido ir antes de que empiece el curso para poder hacernos al clima y a la gente.


Dentro del aeropuerto no hay mucha gente, así que se me hace fácil ver a Bryanna y Adriana, así que deduzco que Dayana no ha venido aun, como de normal tarde.

Me acerco a ellas y les doy un abrazo, puedo ver como viene Dayana corriendo. Se podría decir que es la más locas de todas, siempre deja las cosas para lo ultimo y como siempre, suele llegar tarde a todos los sitios.


Bryanna es la más normalita de todas, suele poner orden en el grupo, hay veces que puede hacer que se te crispen los nervios, pero la queremos.


Adriana, se la podría describir diciendo que es perfecta. Es sencilla y eso es lo que la hace especial, al revés a mí, ella se trae a su novio. Iker, desde que la conozco está con él, así que es normal que se lo traiga.


Cuando Dayana llega a nuestro lado la incluimos en el abrazo. Nos conocemos desde un concierto de McFly, ya han pasado varios años y siempre hemos estado juntas, se puede decir que McFly nos ha unido a las cuatro. Ellas me han ayudado a superar momentos difíciles en mi vida, me alegro de tenerlas a mi lado.


Y ahora voy a poder vivir una de las mayores aventuras de nuestras vidas junto a ellas

 

NUEVO FIC.

Bueno, anoche me vino la inspiración así de sopetón y aquí me tenéis. No se aun como será el fic, tengo muchas cosas planeadas y @FletchersWife y yo habíamos pensado también hacer un fic, así que no sé cómo será. Tengo la idea principal y como quiero que sea, lo previsto es que sea más hacia Tom, puesto que los que he escrito hasta ahora han sido de Dougie, Harry y el de Danny está en proceso, creo que  ha llegado la hora de Tom. Quiero decir también, que intentare que sea lo más realista que pueda, no todo será color de rosa ni mucho menos, no voy a hacer que vomitéis purpurina, pero tampoco quiero que sea catastrófico. Quiero que haya de todo, amor, desengaños, vamos lo que nos pasaría a cualquiera.

Espero que os guste, me imagino que luego tendré la introducción y la podre subir.

Avisare por twitter, así que si alguna quiere seguirme es este @HappyyyLife_

 

Un beso my lovers.

Capitulo 31. FINAL

 


El sonido del despertador me indico que ya era hora de levantarse, hoy por fin era el día más especial para Gaby. Hice intento de girarme, pero me resulto inútil, tan solo me faltaban unos días para salir de cuentas. Me levante de la cama con dificultad, con cuidado de no despertar a Dougie que seguía dormido como un tronco a mi lado.

 

Me metí en la ducha y me relaje, no es que estuviera muy estresada ni nada por el estilo, pero con nada que hacia enseguida me cansaba. Después de esa apetecible ducha salí y fui a despertar a Dougie.

 

Intente, con gran dificulta, ponerme a la altura de la cama para acariciarle la cara,  si, era de la forma en la que lo solía despertar los primeros días que estuvimos juntos.

 

 

-Cariño – dije mientras jugaba con su pelo – despierta cielo.

 

- mmmmm… ¿Qué quieres? – Dijo tapándose – Déjame dormir un poquito más.

 

- Vamos Doug, que hoy es el gran día de Tom y Gaby.

 

- Vale, ahora me levanto – Dijo sonriendo.

 

- Ahora ya, que luego te vuelves a dormir – dije intentando levantarme.

 

- Vas a quedarte ahí sentada hasta que me levante? – pregunto mirándome.

 

- No, pero es que no me puedo levantar – dije intentando parecer seria.

 

 

Dougie se empezó a reír mientras se levantaba de la cama para ayudarme.

 

 

-Con cuidadito he – le dije.

 

- Si, tranquila. Haber dame las manos para levantarte.

 

 

Despues de muchas risas y algún que otro “ten cuidado que me haces daño” bajamos a desayunar.

 

A las 9 vino mi madre para peinarme, si, es peluquera. Le dije que no se complicara mucho, puesto que quería algo sencillo, para luego no tardar siglos en quitármelo.

 

Mientras mi madre terminaba de peinarme, Dougie se fue a duchar.

 

La boda era por la tarde así que comimos los tres juntos en casa. No cocinamos ninguno, llamamos a un chino y eso fue lo que comimos.

 

Al principio la relación entre mi madre y el no fue muy buena, pero después de explicarle trescientas mil veces a mi madre todo lo que nos había pasado, entro en razón.

 

Le dijo cuatro cosas bien dichas a Dougie, como suele hacer una madre, lo único que la mía llegaba tarde, porque según mi padre una de las reglas es “No dejes embarazada a mi hija” bueno, pues eso, que llegaba tarde.

 

Como habéis observado, papa no está, se han divorciado, si. Yo creía que se querían mucho, pero por lo visto me equivoque, cuando me fui de España, según mi madre, empezaron a discutir más y bueno, llegaron a este punto. Se llevan bien, pero ya no están juntos.

 

Mi madre se fue cuando vino la de Bea a por ella, se iban al hotel a arreglarse.

 

Nosotros dos no tardamos mucho en hacer lo mismo, me coloqué bien mi vestido negro y le hice el nudo de la corbata a Dougie. No me maquille mucho tan solo un poco los ojos y un poco de brillo en los labios.

 

No tardamos mucho en salir de casa, Gaby y Tom nos dijeron que fuéramos directamente a la Iglesia, no tardamos mucho en llegar hasta allí. Bea y Danny llevaban a nuestras madres, bueno, mi madre y los padres de Bea y Gaby.

 

Entramos dentro de la iglesia, que por cierto estaba preciosa. Nos sentamos en los bancos del principio. Tom entro con su madre, que por cierto iba preciosa igual que el hijo. Gaby no tardo mucho en llegar, entro del brazo de su hermano y como dije al principio iba preciosa, bueno eso es poco, estaba impresionante.

 

Mire a Tom que estaba radiante, se le veía enamorado, se le podía notar en la mirada y en esa preciosa sonrisa que dejaba ver su amado hoyuelo.

 

La ceremonia fue preciosa, los dos estaban guapísimos, yo en cuanto vi a Gaby entrar las primeras lágrimas aparecieron en mis ojos, y durante toda la ceremonia estuvieron presentes.

 

En el banquete, todo perfecto, aunque no me podía mover, cada cinco minutos me dolía la barriga, como el ginecólogo me dijo que era normal que tuviera algunas contracciones las últimas semanas pues no me preocupe mucho, pero cuando los dolores fueron a mas y casa vez más seguido enseguida llame a Dougie.

 

No tardamos mucho en llegar al hospital, enseguida me tumbaron y me pusieron en una camilla, ahora tocaba esperar hasta que dilatara lo bastante como para empezar a empujar.

 

No se cuanto tiempo estuve ahí tumbada, pero empezaba a cansarme y Dougie no ayudaba mucho.

 

 

-Cariño, a paras ya, o te juro que te echo de aquí a patadas. – dije muy seria.

 

- Perdón, pero es que estoy un poco alterado – dijo sentándose a mi lado.

 

 

Estuvimos como unas tres horas más esperando, el parto fue rápido, no note gracias a la epidural, que gran invento.

 

 

Tres años después…

 

 

Os preguntareis que que fue de todos nosotros, pues bueno, Harry y Izzy se casaron y ahora están esperando un bebe, Tom y Gaby acaban de tener una preciosa niña Caroline, Bea y Danny están comprometidos, después de todo, están comprometidos, y bueno de Alice y Carlos no sabemos nada, se fueron a USA ara un año, llaman de vez en cuando, por lo visto están muy bien.

 

Ahora os preguntareis que paso con Dougie y conmigo, pues nosotros estamos muy bien, Bryan acaba de cumplir los tres años y es monísimo. Tiene el pelo castaño como yo y los ojos de su padre, tiene muchos gestos de el, y tienen exactamente la misma cara, a veces da miedo el parecido, pero para mí son monísimos mis dos niños.

 

Dougie y yo no nos hemos casado, pero lo hemos estado hablando y no necesitamos un papel para saber que nos queremos.

 

Nuestra vida ahora se podría describir en perfecta, estamos todos bien y felices.

 

 

Capitulo 30.


Ya han pasado dos semanas desde el día que Dougie me dijo que no hiciera planes para ese fin de semana.

No me dijo nada hasta que no llegamos a ese precioso sitio, no me llevo muy lejos, pero estando con él me sobraba. Me llevo a un pequeño pueblo, y si digo pequeño por que tan solo lo habitaban unas 300 personas.

Pasamos un fin de semana perfecto.

Antes de esos tres días, tuvimos que ir al ginecólogo, oh sí, nos iban a decir el sexo del bebe, de normal, el padre siempre quiere un niño, a mi simplemente me daba igual, con que viniera sano me bastaba.

Y como según Doug el mundo está contra él, vamos a tener un nene.

Y ahora os preguntareis que como lo vamos a llamar, pues no tengo ni idea.

Dougie, quiere que lo llamemos como él, JÁ, lo tiene claro, menudo lio seria llamarlo igual que el padre.

 

Así que el decidió que quería que se llamara Connor y como siempre, pues no estábamos de acuerdo, a mi me gustaba mucho Bryan, pero el solo sabia decirme que ese nombre no.

 

Bueno como es de saber aun no tenía ningún nombre, había jugado con algunos, pero de momento no me había salido nada.

 

Hoy era el día en que íbamos a ir a mirar algún vestido para nosotras, Izzy pasaba a por mí, puesto que se había ido a vivir con Harry, y este vivía a unas dos casas de nosotros.

 

Me puse algo cómodo, no hacía muy buen día en Londres así que me decidí unos vaqueros y una camiseta.

Tras estar esperando a Bea alrededor de veinte minutos, nos encaminamos a Oxford Street, vimos una tienda donde había unos preciosos vestidos.

Tras probarnos unos cuantos vestidos nos decidimos.

 

Izzy:

 

Bea:

 

Alice:

 

 

__(tn):

 

Después de haber paseado un poco con las chicas, Izzy y yo nos encaminamos hacia casa.

 

Las semanas iban pasando tan solo quedaba un día para la boda de Gaby y Tom, y yo estaba a punto de salir de cuenta, solo espero no ponerme de parto el día de la boda.

 

Me desperté un poco cansada, si desde hacía semanas me despertaba mucho mas cansada de lo que me acostaba, debe de ser por el embarazo, porque de otra cosa lo dudo.

 

Cuando abrí los ojos Dougie ya no estaba a mi lado, no me sorprendí mucho, puesto que eran las once, lo que no entiendo aun es como me ha podido dejar dormir tanto.

 

Me levante despacio y baje a la cocina, cuando entre estaba Dougie y Danny tomando café.

 

-¿Por qué no me has despertado? – le pregunte.

 

- Porque anoche estabas agotada, necesitabas dormir – dijo él.

 

- Pero a las doce tengo que estar en casa de Gaby y Tom – dije.

 

- De eso nada monada, tú hoy te quedas en casa – dijo una voz muy conocida.

 

- Jopetas Bea, quiero salir, no me dejáis hacer nada – dije con voz de niña.

 

- Es que si casi no puedes bajar las escaleras, como te vamos a dejar salir, que no che, que hoy te vienes conmigo que viene tu madre, la mía y la de Gaby. – dijo esta.

 

- Es verdad, tengo ganas de verlas. – dije con una sonrisa.

 

Me duche y me vesti, sencilla, puesto que casi no podía ni con mi alma, no me iba arrelgar mucho, y mas para ir al aeropuerto.

 

 

La recogida en el aeropuerto fue bien, mi madre se sorprendió un poco al verme tan gorda, pero no dijo nada, solo que la llamara para lo que necesitara.

 

Terminamos comiendo en un pequeño restaurante del centro todos juntos.

 

Después de un día un tanto relajado, por no decir que lo mucho que hice fue ducharme, por fin llegábamos a casa, me puse mi pijama y baje al salón, donde estaba Doug viendo la tele.

 

-¿No crees que es hora de irse a dormir? – le pregunte.

 

- Si, pero esperaba a que vinieras a por mi – dijo sonriendo.

 

- Pues lo siento, pero no es que pueda hacer mucho ahora mismo – dije señalando me enorme barriga.

 

- Ya lo sé, anda vamos a dormir pequeña.

 

Subimos a la habitación y me metí en la cama acompañada de la persona a la que quería.

 

-Dougie… - dije susurrando.

 

- Dime princesa.

 

- ¿No me volverás a dejar verdad? – pregunte con temor.

 

El me giro y me cogió la barbilla.

 

-Jamás, me oyes, eso fue un error, jamás te volveré a dejar. – dijo dándome un beso.

 

Me volvió abrazar y por fin nos quedamos profundamente dormidos.

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Amelia.

Amelia.

Adriana.

Adriana.

Bryanna.

Bryanna.

Dayana.

Dayana.

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